Una figura ambivalente: Baruj Spinoza

Como parte de la Primera Semana Académica organizada por la Universidad Hebraica, el Departamento de Estudios judaicos presentó la conferencia “Spinoza Excomulgado. ¿Puede la comunidad imponer normas a sus miembros?” a cargo del Dr. Daniel Fainstein.

Baruj Spinoza es considerado en la historia de la filosofía una figura ambivalente, porque si bien es cierto que contribuyó en gran medida a la conformación de un pensamiento judío moderno, también es que desdeñó la cultura judaica de la época en la que vivió, el Amsterdam del siglo XVII.

Spinoza es un referente indiscutible dentro de la filosofía occidental, representativas figuras se sirvieron de sus ideas para marcar la separación entre el estudio de las escrituras bíblicas y el de las ideas filosóficas: Heine, Herder, Novalis, Lessing, Goethe, Freud y Borges son sólo algunos de los nombres de quienes encontraron en la filosofía de Spinoza el fundamento de la modernidad. A Spinoza se le ha reconocido el mérito de separar la revelación de la razón, pues ambos elementos estuvieron unidos durante dieciséis siglos gracias a Filón de Alejandría.

Spinoza formó parte de la élite intelectual de Europa; sin embargo, sus ideas políticas y su denostación del factor religioso para entender el papel del Estado le valieron el alejamiento de su propia comunidad pese a que había sido un judío practicante al menos hasta ocurrida la muerte de su padre.  Ámsterdam fue el centro de la primera modernidad Europea y de la diáspora judía de Occidente. Muchos de los judíos que convivieron bajo los regímenes calvinistas huyeron de la persecución de la inquisición y se vieron en la necesidad de proteger su identidad pactando con el Estado para conservar su identidad judía. Puede inferirse que garantizar el orden social fue primordial y que las exclusiones y excomuniones fueron frecuentes.

En las sociedades tradicionales la exclusión cumplía una función social pues garantizaba el orden dentro de la comunidad, y en este caso, aseguraba que los judíos contaran con protección en Ámsterdam y mantuvieran abierta su posibilidad para trasladarse a Inglaterra. Así pues, las exclusiones, que podían ser de diversos tipos y duraciones, eran garantía de que la gente no se alejara de las prácticas de la comunidad. Debe considerarse que en ese momento el judío no existía como individuo, pues su derecho provenía de la comunidad, se trataba de una sociedad definida por estratos y grupos identitarios.

Spinoza fue acusado por sus “creencias horrorosas y prácticas abominables” en gran medida a consecuencia de sus ideas políticas, y finalmente fue excluido por completo de la comunidad. Su obra casi no se publicó en vida por temor al señalamiento social, aunque hoy son clásicos su Ética y el Tratado teológico-político que generó todo un escándalo social y que fue censurada por plantearse que la libertad de pensar y filosofar libremente contribuye a la paz del Estado; y que éste no debe permitir que ninguna Iglesia intervenga en sus tareas.  Su legado bibliográfico constituye una crítica a todas las religiones monoteístas y finalmente llevó a una ruptura con la comunidad.

A Spinoza se le ha llamado el primer filósofo judío moderno, porque al ser excluido de la comunidad judía, no asumió ninguna otra religión, lo que era práctica común en la época para garantizar la existencia legal. Sin embargo, él no se vio a sí mismo como parte de la comunidad judía, de hecho denigró al judaísmo moderno e incluso llegó a afirmar que “la Biblia en el mejor de los casos era un libro de moralidad para gente ignorante”.  Su idea de la filosofía fue elitista y se negó completamente a cumplir con las actividades y prácticas de la comunidad, pues era evidente su desprecio hacia las masas.

La historiografía debate las razones de la excomunión de Spinoza, hay quienes afirman que fue él mismo quien la buscó por inconvenientes personales; otras opciones sugieren que la comunidad judía se protegía a sí misma a través de la excomunión y para asegurar un espacio amigable y estable para los judíos perseguidos de España y Portugal. Si bien, hay críticas actuales que han señalado negativamente que la comunidad judía usara el poder de excomunión partiendo de la actual división entre Estado y religión, lo cierto es que en la época de Spinoza el orden social dependía del control sobre las acciones de los miembros de la comunidad. En este sentido tenía derecho a la exclusión como cualquier otra comunidad.

En la actualidad se cuestiona si Spinoza fue el primer judío moderno, lo cuál ha sido debatido ampliamente. Parece ser que es más preciso afirmar que él fue ante todo un filósofo, pues su alejamiento del judaísmo fue bastante radical.  Spinoza es considerado como una figura ambivalente, pues degradó al judaísmo para enaltecer sus necesidades políticas. Su obra requiere un análisis crítico y serio que señale sus aportaciones lo mismo que sus desaciertos.

 

 

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One thought on “Una figura ambivalente: Baruj Spinoza

  1. Jacqueline Szapiro

    Interesante artìculo al presentar una visión equilibrada . Mi pregunta es si es posible levantar una excomunión y más post mortem?

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