¿Construyendo aprendizaje o matando creatividad?

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Por: Miriam Muzinek, de tercero de preparatoria del Colegio Hebreo Sefaradí, ganadora del primer lugar en el concurso de ensayo Israel en México, organizado por la Universidad Hebraica.

En base a un video llamado “Juicio a la escuela” y un documental llamado “Un Crimen Llamado Educación” pude entender muchas cuestiones sobre la educación en la actualidad. Tanto en el video como en el documental se acusa a la escuela como la culpable de matar la creatividad, la individualidad y de ser intelectualmente abusiva.

Cito una frase que se menciona en el video “Juicio a la Escuela” dicha por Albert Einstein para comenzar a desarrollar a lo que llegué con la información que obtuve  “ Todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar un árbol pasará el resto de su vida creyendo que es un estúpido.”

El sistema se agota si no hay un cambio en él. La educación no ha progresado nada, tenemos un sistema que lleva siglos siendo el mismo y se está desintegrando.

El mundo ha progresado y ahora más que nunca se necesita que los alumnos piensen de forma creativa, innovadora y crítica con la habilidad de conectar, ya que hoy en día es muy difícil sorprender. Ya está todo tan resuelto que debemos buscar otros caminos para avanzar y salir de nuestra zona de confort.

El contexto ha cambiado, la tecnología avanzado y la sociedad evolucionado.

En muchos casos se culpa a los profesores por la situación de la educación pero en realidad ellos no son el problema si no que ellos trabajan en un sistema sin muchas opciones, un sistema en el que el examen determina el nivel de éxito en el alumno.

Buscamos que los alumnos aprendan sin margen de error, provocando el miedo al fracaso, y por lo tanto el miedo a intentarlo. No se puede innovar si no estamos dispuestos a equivocarnos, sin errores nunca habrá un acierto. La escuela nos pone barreras enseñando a la sociedad a penalizar el error por medio de una nota.

Los alumnos con las mejores notas, sujetos pasivos que siguen los patrones establecidos, se limitan a arriesgar, a innovar para no cometer errores. El problema con ellos es cuando viene el golpe de realidad y al salir de su burbuja, lo único que queda por hacer es justamente eso, eso de lo que toda la vida fueron apartados, ser creativos, diferentes, innovadores y demás. Hoy en día el ámbito profesional busca gente que piense afuera de la caja y que sea capaz de encontrar soluciones propias.

Seamos sensatos, si un sistema no funciona lo que debemos de hacer es darle la vuelta, no seguir por la misma vía. Vivir sin sentirse identificado por el sistema puede ser confundido con el aislamiento, pero en realidad esas personas hacen consciencia de lo que ya no funciona, como por ejemplo, la educación, y al final son las que pueden revolucionar el panorama, los que pueden cambiar al mundo, aunque al principio tomados como “distintos” o “aislados”, más adelante puede ser traducido en un cambio positivo para el futuro.

Busco compartir “los ingredientes perfectos” para crear una escuela ideal para ayudar a mejorar la calidad de la educación y brindar respuestas o soluciones a las necesidades actuales que como sociedad debemos enfrentar.

Para comenzar consideraré 3 materiales fundamentales; maestros, alumnos y familias.

Los “ingredientes” para que los maestros dentro de una escuela funcionen con efectividad son, empatía quién nos ayudará a que el maestro este dispuesto a ponerse en el lugar de cada uno de sus alumnos y a vincularse afectivamente con ellos, entusiasmo los maestros deben darle a sus alumnos atención y esfuerzo. Considero importantes también el compromiso, el liderazgo y la creatividad con ella deben hacer entender a los alumnos que innovar es más que sólo una idea ya que una idea puede morir antes de nacer.

Agregaría dos ingredientes más para formar maestros exitosos, como número uno la comunicación, debemos crear relación maestro – alumno, formar lazos para así sentir un ambiente sano en el salón de clases, en donde no exista una lucha de poder. Si no tener afecto por el maestro y realmente verlo para arriba.

Debemos hacer que los maestros sean fuentes de inspiración, que no sólo nos expliquen el contenido, si no que de verdad nos transmiten su pasión por lo que hacen, que nos tomen de la mano, abran nuestra mente y dejen huella en nosotros.

Como número dos, la formación en donde es necesario que las personas que deseen ser maestros deberán recibir una formación pedagógica ligada a la realidad educativa de hoy en día.

Las escuelas deben apostar por lo mejores maestros, es así como lograrán de alguna forma el “éxito.”

En resumen de lo dicho anteriormente los maestros son los responsables de hacer sentir a los alumnos que pueden pensar con libertad y lo más importante pueden salirse de lo establecido. Aunque primero debemos encontrar lo que los motiva, entender el sentido de sus vidas y  agregar la perseverancia a su día a día.

Mi propuesta son clases de emprendimiento en la escuela, un foro en donde los alumnos puedan desenvolver sus ideas y se sientan con libertad de expresión.

En mi opinión personal esos son los principales ingredientes que necesita un maestro para sobresalir e inspirar a sus alumnos, quiero ahora recalcar los que necesita un alumno. Como primer ingrediente, participación para que de esta forma los alumnos puedan desarrollar su identidad personal y desenvolver su sentido de pertenencia con el grupo o colegio, como segundo ingrediente propongo a la inteligencia emocional, es decir, hacer que los alumnos se sientan seguros de sí mismos, puedan controlar sus emociones para así poder generar colaboración con el grupo.

Así como nos enseñan a restar o a sumar en la escuela nos deberían de enseñar a cómo ser felices, a cómo encontrar nuestra felicidad y a darle un sentido a nuestras vidas. La escuela debería ser un espacio en donde nosotros, los jóvenes podamos explotar y sacar a la luz lo mejor de nosotros mismos, un espacio en donde nos transmitan la enseñanza de soñar, de ver a futuro, a conocer nuestras pasiones y nuestras fortalezas, enseñarnos a tener responsabilidad tanto individual como colectiva para lograr un compromiso con el colegio haciéndolo parte importante de nuestras vidas.

Por último, para finalizar con los ingredientes hablaré de la familia. Desde mi punto de vista debe existir una buena comunicación entre padres y escuela, que los padres sean parte de la toma de decisiones del colegio y que colaboren con el entorno de la comunidad educativa.

Una hipótesis personal es que está comunicación se ha roto y ha creado un sentimiento de desconfianza de los padres hacia la escuela ya que al saber la situación del sistema educativo, los padres de familia sienten desconfianza y es por ello que no pueden dejar que la escuela tome las decisiones por sí misma, necesitan supervisar cada paso que dan porque están ciscados por tanta corrupción.

Para justificar esto cito lo siguiente: “La corrupción educacional se observa en diversas regiones del mundo. Por ejemplo, en Filipinas se ha encontrado que candidatos a maestros sobornan a las autoridades educativas con el fin de ser contratados (Chua, 1999); en México, el mal uso de fondos ha resultado en una distribución insuficiente de libros de texto a las escuelas (Martínez, 2004). En África, la exigencia de cuotas de inscripción ilegales se asocia a altas tasas de deserción (Cockroft, 1998) y en Estados Unidos, algunos maestros han alterado programas de incentivos (Jacob y Levitt, 2003)” Corrupción en sistemas educativos. En línea. Consultado el 6 de marzo de 2018. Disponible en: https://redie.uabc.mx/redie/article/view/310/663

La escuela debe brindar a los padres esa seguridad y confianza de que en lo único que están enfocados es en el desarrollo de sus hijos, en la enseñanza que les brindan, en el bienestar mental, físico y social de sus alumnos.

Deben dar la imagen de que lo importante son los alumnos y que responderán no en base a sus intereses si no al bienestar de los estudiantes viendo por su plenitud y su felicidad.

Como ya se dijo, a lo que verdaderamente se le debe dar un giro es al sistema educativo que no es un reto nada fácil y aquí se me ocurre enfatizar que las escuelas de la comunidad judía tienen un reto más que solamente cambiar desde la raíz el sistema y consiste en inculcarles a sus alumnos la esencia y la religión judía.

Según Raquel Torenberg directora general del Colegio Hebreo Sefaradí, en México el 95% de los jóvenes judíos estudian en colegios comunitarios de la comunidad Ortodoxa, Ashkenazi, Conservador de Bet El, Sefaradí, Maguen David, Monte, Yeshivot, etc.  Cada una de las escuelas judías está respaldada por su propia comunidad.

Dependiendo la ortodoxia de cada escuela es el reforzamiento que le dan a la parte judaica, pero en todos existe la tradición y la transmisión del sionismo que es importante para tener una identidad y conexión con el Estado de Israel.

Pero en este tema manifestaré una pequeña crítica, lo que pienso es que nos enseñan las tradiciones pero no nos enseñan el verdadero contenido de ellas, no nos muestran un análisis y realmente las hacemos porque “así se debe de hacer”.

La religión es una forma de vida y creo que podemos sacar cosas muy profundas de ella, para sustentar mi argumento quiero expresar un ejemplo, en Rosh Hashaná nos hablan de los ciclos pero no nos hacen reflexionar sobre los ciclos que verdaderamente hemos abierto o cerrado en nuestra vida.

Opino que deberían usar la religión para darnos consejos de vida para verdaderamente considerarla una forma de vivir.

Las tradiciones se encuentran en una lucha por permanecer en la memoria ya que representan un elemento fijo de nuestra identidad en las comunidades pequeñas, pero lo que debemos cuestionarnos ¿Es lo correcto conservar una tradición o costumbre sólo porque siempre ha sido así? ¿Nos va a transmitir algo seguir dando por hecho estas tradiciones? Creo que la escuela es el mejor lugar para enseñar la profundidad de la religión y el mejor lugar para que los jóvenes desde pequeños se cuestionen sobre su identidad y sepan en dónde están parados.

Ya toqué algunas problemáticas sobre la educación judía en México y mencioné algunas propuestas pero lo que me pregunto realmente es ¿La comunidad está lista para adaptarnos a nuevas tendencias?

A través de mi experiencia personal he notado que varios jóvenes de la comunidad judía no están ingresando a la universidad ya que lo que les resulta más cómodo es trabajar en los negocios familiares y no realizar una carrera.

La cuestión de que los jóvenes no se sienten identificados ni con el sistema ni con su propia identidad los está haciendo girar a la ortodoxia con el fin de no perder sus raíces y mantenerlas inmóviles. Es aquí cuando comienzan a defender la ortodoxia sin cuestionar y creo que eso es algo anti-educativo.

Es por ello que al no estar identificados y no sentirse conformes con el sistema está haciendo que los jóvenes prefieran salir de la escuela, trabajar en el negocio de su papá o de algún familiar en vez de dedicarse a estudiar en la Universidad y realizarse intelectualmente.

Los jóvenes eligen su carrera, y gran parte de ellos únicamente toman como referencia el futuro económico que ésta misma puede ofrecerles. Preguntándose si con esto lograrán mantener a sus familias basándose en los estándares que la comunidad judía ha impuesto.

Para poder entrar a cualquier colegio de la red debes pagar colegiaturas muy elevadas,  mientras las escuelas cuentan con escasas facilidades para ayudar a las familias que cuentan con menos recursos.

Vivimos rodeados de una competencia constante en dónde todo el tiempo se busca ver quién puede o tiene más. Desgraciadamente en esta competencia los alumnos terminan perjudicados de una u otra forma; estamos sembrando en ellos que la idea de hacer dinero, y pagar lo que nuestra sociedad exige, es el único camino para formar parte de esta comunidad.

En fin, las escuela judías deben abrir panorama y dejar que los jóvenes tengan más poder de decisión sin que sean influenciados por las reglas sociales. Por ejemplo, “si eres hombre debes estudiar algo relacionado con economía o negocios” o “si eres mujer debes ser una ama de casa, si es que estudias deberá ser una carrera que no tome mucho tiempo, para de esta forma hacer no descuidar “su labor” en casa.

Otro caso que está pasando y que está llevando para abajo la educación es que los padres le tienen miedo a los jóvenes. Los papás hoy en día viven constantemente con la idea de fracasar como educadores, y lo que hacen es restringir a sus hijos para que no se expongan a ninguna mala experiencia, eso hace que sus hijos no desarrollen sus capacidades para resolver por ellos mismos sus problemas.

Los padres son los responsables de cambio en la conducta de un niño, es por ello que deben tener claros los valores que les desean dar a sus hijos. Deben dejar de vivir pensando que la escuela únicamente los va a educar, deben entender que los valores vienen desde la casa.

Los “revolucionarios” quieren un cambio en la educación, dan propuestas tratando de mejorar, pero lamentablemente sólo son palabrerías ya que sólo nos dicen el “qué” y no el “cómo.” Este problema es uno de los más grandes ya que la gente está en búsqueda de ese cambio y los resultados simplemente no han llegado.

Me gustaría creer que estamos cerca, pero el cambio que podemos hacer nosotros es mínimo, eso no quiere decir que sea insignificante, pero desgraciadamente la educación está ligada a un sistema mucho más grande. Para generar un gran cambio se necesitan años, primero debemos empezar con propuestas prácticas, que le den un giro a lo convencional, es un proceso largo y complejo, pero recuerda que “el primer paso no te lleva a donde quieres llegar, pero te saca de donde estas.”

Algunas propuestas podrían ser:

1. A) Definir la enseñanza, necesitamos establecer los estándares a seguir, determinar cómo se va a enseñar tomando en cuenta que los jóvenes necesitan explotar su creatividad.

Que no solo se piense que los exámenes son los que medirán los conocimientos si no que les enseñen que el esfuerzo es lo que importa y darle oportunidad a los jóvenes de explotar su conocimiento en otro tipo de evaluaciones, encontrar otras herramientas. Como por ejemplo hacer actividades en equipo como “examen final”  en donde los alumnos no demuestran sólo su conocimiento en hojas de papel sin analizar lo que están aprendiendo, si no que puedan expresarse e interactuar con sus compañeros para así poder profundizar el conocimiento que absorbieron durante el año o semestre.

Ahora vemos a los exámenes como herramientas de amenaza. Los estudiantes ya no necesitan aprender con la amenaza y el miedo como una constante. Al percibir los exámenes como amenaza la creatividad se bloquea y el estrés llega a invadir.

2. B) Evaluar para ayudar a mejorar, es decir cambiar el sistema de evaluación de forma para reconocer el ESFUERZO.

3. C) Poner en la cabeza de la escuela y en otros puestos administrativos y directivos a personas especializadas y con un alto nivel profesional. Por ejemplo: pedagogos, gente que sepa tener contacto con niños y adolescentes.

Que brinden su conocimiento y usen una logística para poder mejorar la escuela y hacer un cambio, no sólo regirla.

4. D) Cambiar el rol del alumno, es decir dejar participar más a los alumnos, no sólo enseñarles que hay una respuesta correcta si no diferentes caminos para llegar a ella. Por ejemplo algo simple,  en matemáticas que los maestros enseñen diferentes procedimientos para llegar a la respuesta o incluso que los propios alumnos puedan sacar su propio método para responder un problema matemático.

5. E) Que la creatividad forme parte de sus vidas y puedan explotarla, es decir no castigar el error, motivar a los alumnos a innovar y a no tener miedo a equivocarse.

A veces tenemos tanto miedo de ir en contra de la sociedad, de salir de lo conocido, pero: ¿Cómo dejar una huella en el mundo? ¿Cómo esperar que algo cambie si tu conducta es la que lo está sustentando? Porque locura es hacer siempre lo mismo y esperar nuevos resultados, el cambio siempre está en esas personas que no le tienen miedo a lo distinto, esos revolucionarios que al principio se manifiestan en contra de lo “normal” pero en realidad son los que están generando un cambio.

¿Cómo esperamos el cambio en la educación si no estamos dispuestos a salir de lo establecido? ¿Que dirección estamos tomando si estamos caminando con temor a lo desconocido? Porque aprender es construir, porque el conocimiento no es cuantificable, es creativo, está lleno de nuevas ideas, no de ideas que sólo tienes que memorizar, porque aprender es salir de tu zona de confort por medio de la experiencia, no por medio de lo establecido, porque es mejor un aprendizaje significativo que un examen bien contestado.

Se debe empezar a entender que cada individuo aprende de forma distinta, de acuerdo a sus experiencias personales, que el objetivo de la educación no es formar robots, si no buscar un mejor futuro donde la diversidad tome el papel principal, donde la calificación y el castigo no se tomen como herramientas para educar, estos no crean mejores resultados, matan la creatividad.

Por eso, dejar el sistema no es aislamiento, sino más bien conexión.

Miriam Muzinek, del Colegio Hebreo Sefaradí, ganadora del primer lugar en el concurso de ensayo Israel en México, organizado por la Universidad Hebraica.

 

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